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Condroprotección

Espacio dirigido a profesionales de la salud, dedicado a la prevención, tratamiento e investigación de la artrosis

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Preguntas frecuentes

Las preguntas más frecuentes en torno a la artrosis



¿Tengo que tomar algún medicamento en concreto para mejorar los síntomas de mi artrosis?

Consulte con su médico antes de tomar ningún medicamento.

Actualmente existen distintos grupos de fármacos que pueden aliviar sus síntomas:

  1. Analgésicos como por ejemplo el paracetamol
  2. Antiinflamatorios tópicos u orales como por ejemplo el ibuprofeno, el diclofenaco, el naproxeno, el celecoxib
  3. Opioides, como por ejemplo el tramadol
  4. SYSADOAs, comúnmente llamados condroprotectores, como por ejemplo el condroitín sulfato, la glucosamina, el ácido hialurónico



¿Las infiltraciones van a estropear mi articulación?

No tienen porqué. Su médico le aconsejará sobre el producto más adecuado a infiltrar que podría mejorar sus síntomas y la movilidad de su articulación.

Estas medidas son necesarias cuando se pierde movimiento, fuerza y estabilidad de la rodilla. Entonces apuede ser necesario realizar tratamiento rehabilitador y utilizar ayudas de soporte como rodilleras o bastones para la marcha.

La disminución de fuerza muscular suele ser progresiva y se relaciona con aumento de dolor y de riesgo de caídas. Por ese motivo se emplean los soportes funcionales que deben asociarse a programas de ejercicio terapéutico para mantener la capacidad de movimiento de la persona lo mejor que sea posible.


¿Debo adoptar medidas posturales especiales para mejorar mi artrosis?

La postura correcta es aquella que mantiene un equilibrio entre el trabajo de los músculos y las cargas que desarrollan.
Las lesiones de sobrecarga o lesiones por esfuerzo repetitivo (LER) se deben a posiciones mantenidas y prolongadas. Las posturas o gestos forzados suelen dar lugar a una carga muscular desequilibrada y producir dolor o lesión.
Estas lesiones son cada vez más frecuentes debido al mantenimiento de largos periodos sentados con las caderas y las rodillas flexionadas en las personas que trabajan en oficinas. Las personas que trabajan moviendo cargas elevadas, o las que permanecen de pie y de forma estática, también tienen mayor predisposición a sobrecargar la parte baja de la espalda y las rodillas.
Se debe tratar de mantener la postura equilibrada en el trabajo según las siguientes indicaciones:

  1. Evaluación ergonómica con el fin de prevenir situaciones, posiciones y acciones que den lugar a problemas físicos o sobrecargas sobre las extremidades y la columna.
  2. Corregir los vicios posturales que se adoptan durante las tareas laborales para reducir la carga por tensión posicional y gesto laboral.

Como recomendación general para cuidar la postura hay que:

  1. Disponer de un adecuado espacio, luz y accesibilidad en el trabajo.
  2. Elegir correctamente el tipo de mesa y silla, y cuidar la posición.
  3. Vigilar los movimientos con cargas, movimientos repetitivos y permanencia de pie.
  4. Adaptar las posiciones, cargas y movimiento a la condición personal.
  5. Realizar rutinas diarias de ejercicio ocupacional.

Además, en su vida diaria evite en lo posible posturas mantenidas y prolongadas como estar de pie, cruzar las rodillas o permanecer mucho rato sentado. Si va a viajar en automóvil un trayecto largo, es recomendable realizar descansos cada dos horas para “estirar las piernas”. Evite mantener las rodillas flexionadas totalmente, arrodillarse o ponerse en cuclillas. Cambie de postura frecuentemente, sobre todo si está sentado. Aprenda cómo ha de agacharse a coger objetos, sentarse o planchar. Duerma como mínimo ocho horas y haga ejercicios de descarga en las horas de ocupación y tiempos de descanso a lo largo de la jornada doméstica. Algunas actividades físicas como el Yoga, Tai-Chi, Pilates o Baile pueden ayudarle a mantener la movilidad y flexibilidad, mejorando el equilibrio y la posición corporal.


¿Hay algún alimento que influya en el curso de mi artrosis?

No. Actualmente no se conoce ningún tipo de alimento que empeore la artrosis. Sin embargo, si usted padece de sobrepeso es recomendable que inicie una dieta hipocalórica para perder peso ya que disminuirá sus molestias. El sobrepeso es un factor de riesgo que influye en la progresión de la artrosis de rodilla. Las mujeres con sobrepeso presentan 4 veces más riesgo de desarrollar artrosis y los hombres 5 veces más.

Lleve una dieta saludable, coma fruta y verdura diariamente y evite los alimentos procesados. Reduzca el consumo de grasas y azúcares en la medida de lo posible.


¿La acupuntura podría mejorar los síntomas de mi artrosis de rodilla?

Existen algunos ensayos clínicos que demuestran que la acupuntura tradicional china es segura y eficaz para reducir el dolor y mejorar la función física de pacientes con artrosis de rodilla sintomática que tienen un dolor moderado o grande a pesar de estar tomando analgésicos o antiinflamatorios.


¿Qué tipo de calzado debo usar si tengo artrosis de rodilla?

Puede usar calzado normal o deportivo con buena sujeción para el talón y el arco longitudinal (puente del pie), y buen amortiguamiento. La sujeción del arco longitudinal es de especial importancia en aquellos pies que presentan aplanamiento.

Además, es recomendable que el calzado tenga las siguientes características:

  1. Zapatos acordonados o con buena sujeción mediante velcro.
  2. Calzado con suela gruesa que amortigüe la transmisión de presiones.
  3. Zapatos con una ligera elevación de la puntera que facilite el despegue.
  4. Zapatos con tacones que amortigüen o absorban el choque de apoyo del talón. Es recomendable utilizar taloneras de 1cm de Porón (material de ortopedia).
  5. En el calzado de mujer, el tacón no debe ser superior a 3 cm con una suela en forma de cuña y ancha en su base. Un tacón demasiado alto produce un desplazamiento del centro de gravedad e inestabilidad que repercute directamente en la rodilla.


¿El uso de plantillas podría mejorar mi dolor y movilidad de la rodilla?

En algunos casos, en especial en aquellos pacientes que presentan un genu varo (piernas en paréntesis o arqueadas hacia fuera) o genu valgo (piernas en “x”) acusado, el uso de plantillas suele ayudar a disminuir la presión en la articulación, y como consecuencia, a disminuir el dolor.

Vigile el desgaste del tacón de sus viejos zapatos. Si observa uno de los bordes de su tacón más desgastado que el otro coménteselo a su médico ya que podría necesitar el uso de plantillas.

En general, es recomendable que las plantillas estén hechas con un buen material de absorción del impacto, utilizando cuñas supinadoras (en caso de genu valgo) o pronadoras (en caso de genu varo) si fuera necesario.

Si ha de usar plantillas, tenga en cuenta que el calzado deberá presentar suficiente capacidad (longitud y anchura adecuada) para albergar no sólo el volumen del pie, sino además el de la plantilla. Si usted presenta alguna dismetría (longitud de una pierna inferior a la otra), consulte con su médico la posibilidad de hacer un análisis de dinámica de presiones ya que podría necesitar el uso de alzas en sus zapatos para compensar dicha característica.


¿Otras terapias como ultrasonidos, corrientes analgésicas y magnetoterapia podrían mejorar mi artrosis de rodilla?

Todas estas terapias se encuentran dentro de lo que se conoce como agentes físicos terapéuticos que se emplean en rehabilitación y pueden tener efectividad en la mejoría sintomática y en la evolución de la artrosis.

El ultrasonido puede calentar de forma selectiva los tejidos que tienen abundante colágeno, como tendones, cápsulas, ligamentos, meniscos, músculos, fascias, periostio, hueso cortical y tejido nervioso. El aumento eficaz de la temperatura de estos tejidos actúa sobre el metabolismo, la reparación el espasmo muscular y el dolor de los tejidos.

Para conseguir un efecto analgésico se pueden emplear diferentes formas de electroterapia, pero generalmente las más eficaces son el TENS y la corriente interferencial. Estas corrientes pueden estimular las fibras nerviosas mielínicas gruesas y también las amielínicas en los tejidos circundantes al punto de dolor, generando por un lado una interferencia o bloqueo del estímulo doloroso que llega a la médula y por otro un aumento local de la microcirculación y relajación del tejido.

La magnetoterapia es el procedimiento de aplicación terapéutica de campos magnéticos. Los campos magnéticos producen efectos a nivel bioquímico, celular y sobre el propio tejido. Entre los efectos bioquímicos destaca el efecto sobre el metabolismo del hueso y del tejido colágeno.

También tiene acciones biológicas sobre la actividad muscular, la inflamación y la regeneración tisular.



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